| SOCIEDAD
Nobel de Economía: «Un enfermo mental puede
resolver un teorema perfectamente válido»
Antes de lograr el Nobel
de Economía su vida estuvo surcada por episodios
de esquizofrenia paranoica como se reflejó en la
película «Una mente maravillosa». Nunca
lo vio así, se enfrentó a ella y ganó.
Ayer habló del estigma de la enfermedad mental, pese
a comparar mascotas con pacientes .
Fuente : ABC TEXTO: G. ZANZA
John Nash, ayer en Madrid, inspiró la película
«Una mente maravillosa»

MADRID. John Nash es (fue)
el modelo en el que todos los enfermos mentales graves (o
sus familiares) les gustaría mirarse. De notables
episodios de esquizofrenia paranoide pasó a ser Premio
Nobel en 1994 por la «Teoría de los juegos»,
modelo matemático que pretende describir y predecir
el comportamiento de los agentes económicos. Y en
medio de todo ello, el reconocimiento popular, a través
de la cuatro veces oscarizada «Una mente maravillosa»,
donde Russell Crowe tomó su alma.
Ayer retornó a Madrid
una década después. Lo hizo al Congreso Centenario
Juan J. López Ibor, de la Asociación Mundial
de Psiquiatría, para hablar del estigma que sufren
los enfermos mentales. De sus palabras se extraen los siguientes
consejos para no verse sepultado por el estigma social si
uno tiene alguna enfermedad mental:
Especialistas en lógica
matemática: «Pueden ser tremendamente ilógicos
e irracionales, como ocurre en muchas enfermedades mentales».
Lo inevitable: «Una
cierta cantidad de estigmatización es inevitable.
Alguien que sufra un accidente y pierda un brazo tendrá
siempre una cierta cantidad de estigmatización sobre
él».
El futuro: «Una persona
con enfermedad mental podría resolver perfectamente
un teorema válido, y posiblemente haya ocurrido ya.
De hecho, los grandes matemáticos han tenido intuiciones
que parecían absurdas y que tras verificarlas dieron
lugar a grandes descubrimientos. Conozco expertos en lógica
matemática que entran y salen de clínicas
y en los periodos intermedios hacen un trabajo magnífico.
A comienzos de los 60 entré y salí varias
veces de clínicas. No me gustaba rechazar mis delirios,
pero en esos periodos trabajaba normalmente».
No es para toda la vida:
«Durante 20 años estuve afectado por una enfermedad
mental. Mi curación no se debió a un proceso
médico o quirúrgico, sino que pasó
el tiempo y mejoró mi proceso irracional. Nunca me
consideré un esquizofrénico». «Si
las personas que han padecido episodios de enfermedad mental
o locura fuesen tratadas como casos nuevos cada vez que
los sufren, tal vez los superarían con mayor ánimo».
Cerebros como ordenadores:
«Sabemos que nuestro cerebro funciona como un ordenador.
Cuando trabaja incorrectamente sabemos que la causa puede
ser un problema de hardware o software. Llamaríamos
a un psicoanalista con un problema de software y a un médico
si se viese relacionado con el hardware».
Mentes y robots: «Podemos
hacer una analogía a través de la ciencia
ficción, donde una cierta categoría de androides
estén experimentando problemas de sus funciones del
cerebro de tal naturaleza que su utilidad económica
se deteriora seriamente. Sería muy probable que un
trabajo de reparación eficaz del cerebro de un androide
tuviera un coste mucho mayor que el de simplemente de crear
un androide nuevo y fresco. A diferencia de los androides
perturbados, los seres humanos cuyos cerebros no funcionan
convenientemente como para ser trabajadores, sí pueden
ser apreciados por sus relaciones familiares, si no por
toda la sociedad. De este modo, son comparables a las mascotas
domésticas, y pueden ser aceptados, especialmente
por sus familias, si no son capaces de crear «productos»
valiosos de los que se espera que cree el trabajo de los
humanos».
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