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Patología Dual: Abuso de sustancias y enfermedad mental
http://www.namigc.org/NAMI_GC/content/espanol/EnfermedadesMentales/spandualdx.htm
(Dual Diagnosis: Substance Abuse and Mental Illness)
Para aquellas personas que luchan tanto con una enfermedad mental como con un problema
de abuso de sustancias, la situación adquiere proporciones enormes. Con frecuencia,
los servicios de salud mental no están preparados para atender a los pacientes que
sufren de ambos males. La mayor parte del tiempo, sólo se identifica un problema,
pero si se llegaran a reconocer ambos, la persona tiene que ir y venir entre los
servicios de salud mental y los de abuso de sustancias, o estas instituciones hasta
les pueden negar el tratamiento.
Aunque la situación acerca del diagnóstico doble no ha sido muy positiva, estamos
viendo señales que se está reconociendo este problema y ya hay varios programas
que tratan de resolver esta situación. Los estudios de investigación están comenzando
a ayudarnos a entender la dimensión del problema. Actualmente, por lo general se
acepta que hasta un 50 de las personas que tienen alguna enfermedad mental también
sufren de un problema de abuso de sustancias. La "sustancia" más común es el alcohol,
seguido de la marihuana y la cocaína. Los medicamentos que requieren receta médica,
como los tranquilizantes y las píldoras para dormir también están incluidos. La
incidencia de abuso de sustancias es mayor entre hombres y entre personas de entre
18 y 44 años de edad. Las personas con alguna enfermedad mental pueden tomar drogas
a escondidas, sin que sus familiares se den cuenta. Un reporte informa que tanto
los familiares de una persona enferma, como los profesionales de este campo, subestiman
el grado de la farmacodependencia de las personas bajo su cuidado.
El abuso de sustancias complica casi todos los aspectos del cuidado de una persona
que sufre de una enfermedad mental. Es muy difícil convencerlos de que obtengan
tratamiento y su diagnóstico se dificulta porque toma tiempo descubrir los efectos
interactivos del abuso de sustancias y la enfermedad mental. Estas personas tiene
dificultades para que se les acepte en casa y podrían no ser tolerados en los hogares
comunitarios de los programas de rehabilitación. Ellos pierden su sistema de apoyo
y sufren de frecuentes recaídas y hospitalizaciones. La violencia prevalece más
entre la población que ha recibido un diagnóstico doble. Los intentos de violencia
y suicidio son más comunes, y, de las personas que sufren de una enfermedad mental
que se encuentran en prisión, un alto porcentaje es drogadicto.
Dadas las graves consecuencias que tiene el abuso de drogas en las personas con
enfermedades mentales, es razonable preguntar: ¿Por qué lo hacen? Algunos de ellos
pueden comenzar a ingerir drogas o alcohol para pasar el rato, igual que lo hacen
muchas otras personas. Hay varios factores que podrían explicar el uso continuo.
Probablemente, muchas personas continúan consumiendo drogas en un intento erróneo
de tratar los síntomas de la enfermedad o los efectos secundarios de los medicamentos.
Al "automedicarse", ellos sienten que pueden reducir el nivel de ansiedad o de depresión,
por lo menos a corto plazo. Algunos profesionales especulan que la persona podría
tener una vulnerabilidad subyacente que precipita tanto la enfermedad mental como
el abuso de sustancias. Ellos creen que estas personas podrían correr el riesgo
de consumir drogas, aunque sea en menor grado.
Estamos viendo algunas señales de que nos acercamos a un mejor entendimiento del
problema y a posibles tratamientos. De la misma manera que las familias se han tenido
que enfrentar a otros problemas anteriormente y han tenido la respuesta adecuada
para ellos, también pueden aprender a controlar este de manera que sus vidas se
vuelvan menos problemáticas y puedan obtener un mejor resultado.
Programas de tratamiento para personas con diagnóstico doble
Como muchos ya se habrán dado cuenta, el sistema de servicios no está muy bien diseñado
teniendo en mente a estas personas. Por lo general, una comunidad ofrece servicios
de tratamiento para personas que sufren de enfermedades mentales en una entidad
y servicios de alcoholismo y farmacodependencia en otro. Los pacientes van y vienen,
por lo que llamamos a esta terapia la "terapia ping pong". Lo que necesitamos son
programas "híbridos" que atiendan ambas enfermedades al mismo tiempo, pero para
crear estos programas localmente se requiere de muchos esfuerzos por parte de la
comunidad.
Limitaciones de los programas de tratamiento para drogadicción tradicionales: Los
programas de tratamiento diseñados para personas cuyos problema principal es el
abuso de sustancias, generalmente no se recomiendan para las personas que también
sufren de enfermedades mentales. Estos programas tienden a confrontar y a presionar
y muchas personas con problemas mentales son demasiado frágiles para derivar un
beneficio. Las fuertes confrontaciones, los sobresaltos emocionales intensos y la
recomendación de que dejen de tomar medicamentos tienden a ser perjudiciales. Estos
tratamientos pueden producir niveles de estrés que exacerban los síntomas o causan
recaídas.
Características de los programas adecuados: Los mejores programas para esta población
deben seguir un enfoque más gradual. El personal debe reconocer que la negación
es una parte inherente del problema. Con frecuencia, los pacientes no se dan cuenta
de la seriedad y el tamaño del problema. La abstinencia podría ser la meta del programa,
pero no debe ser una condición para comenzar el tratamiento. Si las personas que
han recibido un diagnóstico doble no "caben" en grupos de Alcohólicos Anónimos (AA)
y Narcóticos Anónimos (NA), se deben crear grupos especiales basados en los principios
de AA.
Las personas con diagnóstico doble tiene que avanzar en el tratamiento a su propio
paso y además se debe seguir un modelo de "enfermedad" para este problema, en lugar
de un modelo "moralista". El personal debe transmitir el hecho de que entienden
lo difícil que es combatir un problema de adicción y aplaudir sus logros. Se debe
poner atención a las redes sociales que pueden ser reforzadores muy importantes.
Los pacientes deben tener la oportunidad de socializar, tener actividades recreativas
y entablar relaciones con sus semejantes. Las familias deben recibir apoyo y educación
al respecto.
Se debe abogar por un tratamiento mejor
Si no existen programas adecuados en su comunidad, las familias de personas con
diagnóstico doble tendrán que abogar por uno. Al final de este capítulo encontrará
una sección que describe varios programas experimentales que puede consultar como
fuentes de información. También puede dirigir sus esfuerzos de abogacía a la investigación
y la capacitación. Hay un programa (Sciacca, 1987) que sigue un enfoque educativo
y reconoce la tendencia de las personas con diagnóstico doble de negar sus problemas.
La persona no tiene que reconocer ni hacer público que sabe que tiene un problema,
en este caso los pacientes se reúnen y hablan sobre el tema de abuso de sustancias,
ven videos y ayudan a los demás. Posteriormente es cuando comienzan a hablar de
su problema y del potencial de tratamiento. Durante todo el programa se mantiene
un estilo sin confrontaciones y, en lugar de enviar a los pacientes a AA o NA, los
integrantes de estos grupos reciben una invitación para visitar la entidad. Con
el tiempo, algunos de los grupos de Sciacca van a AA y NA.
Hay que reconocer el problema
Como mencionamos anteriormente, muchas familias no se dan cuenta que el familiar
que sufre una enfermedad mental también tiene un problema de abuso de sustancias.
Esto no nos sorprende porque muchos de los cambios en el comportamiento por los
que se sospecha que hay un problema con drogas, ya existen en una persona con una
enfermedad mental. Por lo tanto, los comportamientos como ser rebelde, peleonero,
o "distraído" pueden ser pistas menos confiables en este grupo. Sin embargo, si
la familia observa algunos de estos comportamientos, deben ponerse alerta:
· De repente tiene problemas de dinero
· Aparición de nuevos amigos
· Objetos de valor que desaparecen de la casa
· Artículos relacionados con las drogas en la casa
· Período largos en el baño
· Pupilas dilatadas o mirada "en las nubes"
· Marcas de agujas
Por supuesto que hay personas que reaccionan fuertemente a las drogas y al alcohol
y su comportamiento caótico no deja duda que las consumen.
Cómo resolver el problema
Para resolver el problema, es posible que se tenga que confrontar a la persona,
pero lo mejor es no acusarlo inmediata y directamente de consumir drogas porque
lo más probable es que lo niegue. A menos que uno tenga evidencia irrefutable, la
persona se debe considerar inocente. A lo que sí podemos oponernos es a su comportamiento,
sea o no sea causado por las drogas ya que están interfiriendo con la vida familiar.
Estos son algunos ejemplos de los comportamientos inaceptables: apatía, irritabilidad,
falta de higiene personal, agresividad, buscar pleitos, etc. Dado que el problema
de consumo de drogas es muy serio y complicado, se debe tratar de resolver de una
manera deliberada pero con cuidado. Lo mejor es no confrontar a la persona cuando
parezca que está bajo los efectos de éstas o del alcohol, ni cuando la familia se
siente muy molesta y afectada por la situación. Evite hacer amenazas directas como
llamar a la policía, amenazar con hospitalizarlo o excluirlo de la vida familiar
a menos que en verdad esté dispuesto a hacerlo. Existe el riesgo de que usted diga
cosas cuando se siente presionado por la situación que en verdad quisiera no haberlas
dicho. Es muy importante que la persona sepa su posición referente al caso y que
en verdad va a cumplir lo que dice.
La creación de un plan de acción
Sabemos que la situación va a ser difícil, por lo que le sugerimos que escoja un
momento en que las cosas estén relativamente en calma para decidir lo que va a hacer.
Pida la participación de todos los familiares que le sea posible y acuerden seguir
un plan. Las pautas siguientes le ayudarán a hacerlo:
1. Asegúrese de que toda la familia esté de acuerdo en cuál es el problema. ¿Qué
es exactamente lo que han observado y tienen que resolver? ¿Es un tipo de comportamiento
cuya causa posible es la droga o hay evidencia clara de consumo de drogas? ¿Cuál
es la evidencia?
2. Genere varias soluciones posible con el objetivo de llevar a cabo las que todos
están de acuerdo en que serían las mejores. Por supuesto que en a familia se encontrarán
muchas opiniones sobre lo que es posible hacer en su situación. A continuación presentamos
una lista de lo que la familia puede tomar en consideración:
o Comunique sus preocupaciones al psiquiatra o terapeuta del familiar enfermo.
o Comunique al familiar enfermo las observaciones que ha hecho y solicite que haga
cambios específicos en su comportamiento.
o Planee varias maneras de reducir el acceso al dinero que posiblemente se esté
gastando en drogas.
o Haga todo lo posible por reducir su necesidad o interés en grupos sociales que
consumen drogas.
o Muestre a la persona evidencia clara de que está consumiendo drogas y sugiera
un plan de tratamiento.
3. Lleguen a un acuerdo sobre qué plan deberán intentar primero.
4. Establezca pasos específicos para llevar a cabo el plan. Defina el papel que
jugará cada integrante de la familia en la implementación del plan. Si se decide
que lo mejor es enfrentar a la persona directamente sobre su consumo de drogas,
esté preparado para ofrecerle evidencia de esto.
Si decide enfrentarse a la persona, diga calmadamente que usted cree que está consumiendo
droga, muéstrele la evidencia y dígale lo que usted crea que la persona debe hacer.
No discuta. Tenga en mente un plan definido que incluya a la persona contacto de
un centro de tratamiento, números telefónicos, etc., para que pueda actuar inmediatamente
si él o ella está de acuerdo en someterse a tratamiento. Es muy importante evitar
los tonos moralistas sobre el consumo de drogas ya que es mejor enfocarse en las
consecuencias de lo que ha observado y que afectan a la persona y a su familia.
Si la familia decide que el problema es serio y no es muy probable que la persona
cumpla con lo que se le pide, se deben tomar en consideración implementar consecuencias
negativas si la persona no cumple con lo acordado. Esto se debe hacer cuidadosamente
ya que no es fácil aplicar consecuencias negativas para adultos que se puedan cumplir,
y como se dijo anteriormente, no es bueno amenazar si no se tiene la intención de cumplir las amenazas. En el caso de los comportamientos que generalmente aparecen
con el consumo de drogas, se le debe pedir a la persona que corrija la situación,
o se le retirarán los privilegios de los que goza. Cuando el problema es tan serio
que los demás familiares están en peligro, se debe advertir a la persona que si
sigue, se tendrá que ir.
Si esto sucede, la familia debe cumplirlo. Esto funciona mejor si se hacen los trámites
con anterioridad para algún tipo de vivienda para que la calle no sea la única opción
de la persona. Con frecuencia, las familias se preguntan si deben exigir una abstinencia
absoluta. Aunque las autoridades en la materia señala que la abstinencia es la mejor
opción, algunas familias pueden decidir que si toleran el consumo ocasional o acceden
a llegar a un acuerdo de disminuir el consumo pueden obtener una colaboración razonable
por parte de la persona ya que si se le pide abstinencia total, la persona podría
negar la situación y se rehusará a seguir hablando del tema. El consumo recreativo
de drogas, alcohol y medicamentos controlados puede tener serios efectos interactivos.
Los pacientes y sus familias deben estar bien enterados de esta posibilidad.
Apoyo y cuidado para el resto de la familia
Aceptar la farmacodependencia de un familiar que sufre una enfermedad mental no
es nada fácil. Por algún tiempo, esto puede parecer demasiado doloroso y desconcertante
para encararlo. La familia pueden estar terriblemente molesta con la persona por
ser torpe y débil de carácter como para agregar el problema de abuso de sustancias
a su ya trastornada vida. Desafortunadamente, el enojo y el rechazo no ayudan y
hasta podrían retrasar la manera racional de luchar con la situación. Los padres
y hermanos se pueden sentir dolidos porque la persona enferma le echa la culpa a
otros de sus problemas y destruye su confianza cuando roba y miente y, en general,
crea un caos en el hogar. En la familia, podría prevalecer un alto grado de miedo
e incertidumbre a medida que el comportamiento se vuelve más irracional y aumentan
las amenazas de violencia. Los familiares se podrían sentir culpables por creer
que los causaron el abuso de sustancias.
En primer lugar, es importante darse cuenta de que el abuso de sustancias es una
enfermedad. La persona adicta no tiene el poder de controlar este problema sin ayuda
de la misma manera que no puede controlar su enfermedad mental. Si se piensa en
este `problema como una enfermedad, se podría reducir la furia y la culpa. Los familiares
podrían aprender a darse cuenta de que los comportamientos negativos no son algo
personal y así les dolerá menos, dejarán de culpar a ellos mismos y uno al otro
por un trastorno que nadie provocó o pudo evitar. Aceptar que un ser querido consume
drogas o alcohol toma tiempo y es mejor si la familia se une, evitan echarse la
culpa, crean un plan de acción y se apoyan unos a los otros.
Es importante buscar el apoyo de otras familias que se enfrenten a problemas similares.
Este grupo de familias miembro de la afiliada de NAMI local, se podría beneficiar
de algunas reuniones independientes para encontrar el mejor apoyo proveniente de
personas con el mismo problema. Si lo desean, las familias pueden contactar los
grupos Al-Anon (AA) y/o Narcóticos Anónimos (NA). Estos grupos de apoyo han sido
sumamente beneficiosos para muchas familias.
Por último, los familiares se deben dar cuenta de que no pueden detener la farmacodependencia
de su ser querido. Lo que sí pueden hacer es evitar encubrirla o facilitarle que
lo siga negando. La familia puede llegar a conocer qué puede hacer sobre el problema,
pero debe aceptar que mucho está fuera de su control. Con mucho esfuerzo, disminuirán
algunas de las peores emociones, la familia se sentirá más serena y se darán cuenta
de que la vida sigue valiendo la pena
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