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Descubren una proteína cerebral con propiedades antidepresivas
Una proteína denominada p11 parece estar directamente relacionada
con los síntomas depresivos. En la investigación que se publica en 'Science'
se ha localizado también el gen responsable de esta molécula que
podría marcar la susceptibilidad de un individuo a padecer depresión
a lo largo de su vida. El hallazgo abre nuevas posibilidades
terapéuticas para esta enfermedad.
FUENTE | El Mundo Digital
http://www.madrimasd.org/informacionIDI/noticias/noticia.asp?id=24030
Las células del cerebro (neuronas) se comunican entre sí mediante la
secreción de sustancias (neurotransmisores) que se unen a receptores
en la superficie de las células. Uno de estos neurotransmisores es
la serotonina, para la que existen nada menos que 14 receptores
diferentes en la superficie celular. Uno de ellos en particular,
denominado 5-HT1B ha sido relacionado en estudios previos con la
depresión y otros trastornos como ansiedad o los problemas
obsesivos-compulsivos.
El trabajo que ahora se publica ha sido realizado por un grupo de
investigadores entre los que se encuentra el doctor Paul Greengard,
premio Nobel de Medicina en el año 2000, precisamente por sus
trabajos sobre serotonina.
Los investigadores han conseguido identificar una proteína
relacionada con este receptor, a la que han denominado p11 y al gen
que controla su producción que ha recibido el mismo nombre. Esta
molécula es capaz de regular los receptores para serotonina
existentes en la superficie de las células.
EFECTOS ANTIDEPRESIVOS EN HUMANOS Y RATONES.
Para comprobar su hipótesis los investigadores analizaron muestras
de cerebro de pacientes depresivos que habían fallecido y de ratones
genéticamente modificados para padecer depresión. En ambos casos
identificaron niveles más bajos de proteína p11 que en sujetos y
animales sanos utilizados como control.
Por otro lado, los ratones tratados con antidepresivos de diferentes
clases o incluso con terapia anti-convulsiva mostraban en todos los
casos una elevación de los niveles de p11 independientemente del
tipo de terapia antidepresiva que hubiesen recibido.
Al comprobar que tanto humanos como ratones deprimidos tenían
niveles bajos de p11 en sus neuronas, los investigadores se
plantearon demostrar si los cambios en la cantidad de p11
producirían efectos sobre el estado de ánimo.
La hipótesis pudo ser comprobada mediante ratones genéticamente
modificados. Los animales en los que se eliminaba el gen p11 tenían
un comportamiento claramente depresivo mientras que aquellos con un
funcionamiento excesivo de este gen eran diferentes a los roedores
normales y similares a los tratados con antidepresivos. Exhibían
además un mayor número de receptores B1 en la superficie de sus
neuronas.
Tomados en su conjunto, todos estos hallazgos apuntan a que la
proteína p11 puede ser un nuevo objetivo para las terapias
antidepresivas. "Además de investigar sobre maneras de incrementar
la p11 en pacientes deprimidos, podría ser posible llegar a fabricar
proteínas que simularan la acción de este compuesto obteniendo así
una nueva clase de fármacos antidepresivos", concluyen los autores.
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