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SOBRE LOS TRASPLANTES
Clint Hallam, neocelandés de 50 años, el hombre que recibió el
primer transplante de mano del mundo, pidió que se la cortaran: "Mentalmente
estoy separado de ella". "Al empezar los rechazos, me di cuenta de
que al fin y al cabo no es mi mano. Si esto es lo que voy a tener
por el resto de la vida, prefiero no tenerlo".
Recientemente se ha practicado un trasplante parcial de cara en el
que se van salvando los problemas médicos iniciales y la paciente
sabe que a lo largo de su vida va tener que vigilar numerosos
problemas médicos que puedan surgir, tendrá que tomar
inmunosupresores de por vida y habrá que prestar una muy especial
atención a la causa que falló en el caso de Clint Hallan y su
trasplante de mano: “necesitará de larga asistencia psiquiátrica”.
Hablemos ahora del Trasplante cerebral, sí, del trasplante químico
cerebral, ya que el trasplante estructural, salvo de grupos
celulares, no tendría sentido.
Nosotros los bipolares somos bastante reacios al trasplante químico
cerebral. Nos cuesta aceptar un tratamiento psiquiátrico, a veces
decimos que hemos “negociado” con nuestro psiquiatra determinado
tratamiento o pauta e incluso así, y siguiendo con el símil del
trasplante, muchas veces caemos en el rechazo.
Un tratamiento psiquiátrico en el Trastorno bipolar funciona en su
acción como un trasplante parcial de nuestro cerebro (de un
trasplante químico) que al principio no reconocemos como nuestro y
muchas veces añoramos aquel cerebro que tuvimos cuando éramos presa
de la manía o hipomanía. Pero “ojo”, todos sabemos que detrás de
aquel bienestar pasajero en añoranza se esconde la psicosis, la
depresión, el ingreso hospitalario, el caos sociolaboral, el
desastre familiar, etc.
El bipolar debe aceptar su enfermedad, debe aceptar que ese
trasplante químico es necesario, que tiene consecuencias médicas que
hay que vigilar (análisis periódicos de sangre, no ingesta de
alcohol, etc.), que ya nunca seremos los mismos y que la asistencia
psiquiátrica es larga, de por vida. Hay que luchar contra el rechazo.
Málaga
11 de diciembre de 2005
Carolo
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