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Tratamientos descontinuados
para los trastornos psiquiátricos
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FUENTE: JOURNAL OF PSYCHIATRY AND NEUROSCIENCE. 2006 ENE;31(1)
Russell T. Joffe
[31/3/2006]
Resumen
La Psicofarmacología de los principales
trastornos psiquiátricos involucra el principio del
tratamiento óptimo, que incluye la selección
apropiada de medicamentos, dosis correcta, reconocimiento
y manejo de efectos secundarios, y la duración apropiada
del tratamiento. Existe literatura substancial para apoyar
las decisiones, con base a evidencias para todos estos componentes
del tratamiento, en la mayoría de los principales
trastornos psiquiátricos.
Se ha puesto poca atención en la
discontinuidad del medicamento, especialmente en una era
en donde se recomiendan tratamientos a largo plazo para
los trastornos del estado anímico, ansiedad y psicopáticos.
Sin embargo, el índice y método de discontinuidad
de drogas pueden afectar el curso y pronóstico de
los desordenes de estado anímico y sicopáticos.
Esto es particularmente relevante dado el uso recomendado
de tratamientos antidepresivos relativamente breves en trastornos
bipolares, y el uso intermitente de antipsicóticos
tanto en los trastornos del estado anímico como en
trastornos psicopáticos. Por otra parte, hasta un
50% de pacientes no cumplirán con su prescripción
médica y no continuarán sus tratamientos.
Se han realizado observaciones análogas en el trastorno
bipolar y la esquizofrenia en lo referente a la descontinuación
de drogas.
Varios estudios han demostrado que la discontinuidad
del tratamiento a base de litio en pacientes con el desorden
bipolar, en los cuales ya se había estabilizado su
condición, conlleva a un riesgo altamente significativo
de recurrencia, particularmente en la manía. Por
otra parte, una discontinuidad rápida versus una
discontinuidad gradual del litio, conlleva a un alto riesgo
de recurrencia, especialmente en los meses primeros de seguimiento.
En la esquizofrenia, la discontinuidad de
fármacos neurolépticos orales también
incrementa el riesgo de recurrencia, especialmente en los
primeros 6 meses después de dejar el tratamiento.
Por lo tanto, parece ser que la discontinuidad
ya sea debido a la falta de seguimiento del paciente, o
la intervención terapéutica debido a la falta
de eficacia, o la capacidad de conseguir un tratamiento
alterno, puede afectar radicalmente el curso y resultado
de los trastornos psiquiátricos más importantes.
Existen datos de comparación que soportan el hecho
de que existe un mayor riesgo de recurrencia cuando existe
discontinuidad de antidepresivos para trastornos de ansiedad
y depresión unipolar.
Estas observaciones en todos los trastornos
psiquiátricos tienen implicaciones potenciales de
gran alcance. Primero, dejar e iniciar varias drogas, sin
importar su beneficio terapéutico, puede alterar
el curso de la enfermedad que esta siendo tratada. La sustitución
de un antidepresivo, antipsicótico o de un estabilizador
del estado anímico, puede conllevar a la discontinuidad
del primer tratamiento. Aunque no hay razón de evitar
tales intervenciones clínicas, una observación
cuidadosa y un estudio sistemático pueden ser justificables,
así como documentar cualquier efecto de discontinuidad
adverso potencial durante la sustitución terapéutica,
especialmente si el primer medicamento es disontinuado rápidamente.
En segundo lugar, la ruptura de seguimiento del tratamiento
por parte del paciente no solamente puede causar dificultades
a corto plazo sino también, si esto ocurre precipitadamente,
puede alterar el pronóstico de largo plazo de la
enfermedad. Los pacientes pueden necesitar más educación
sobre el impacto adverso de la discontinuidad en el pronóstico
de su trastorno, especialmente cuando estas discontinuidades
son precipitadas.
Por ultimo, se requiere de un estudio sistemático
para cuantificar el impacto adverso potencial de los cambios
de medicación y la sustitución de medicamentos
como parte del proceso terapéutico normal en el resultado
del trastorno. Esto esta acumulando evidencia preclínica
de cambios funcionales y neurobiológicos con la discontinuidad
de antidepresivos que pueden ser cambios análogos
bioquímicos de las observaciones clínicas
antes mencionadas.
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