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Testimonio de un paciente con trastorno bipolar
Una paciente con trastrono bipolar relata a nuestros lectores
su experiencia conviviendo con esta enfermedad
Madrid, 19 abril 2006 (azprensa.com)
http://www.azprensa.com/noticias_ext.php?idreg=21843&AZPRENSA=d22d01571b75a7f58bf8c3a3b9f05672
El diario digital azprensa
quiere contribuir a la difusión de un mejor conocimiento
del trastorno bipolar por parte de la sociedad, tal como
persigue la Fundación Mundo Bipolar, algunos de cuyos
miembros han accedido a contar su experiencia conviviendo
con esta enfermedad.
En esta primera ocasión,
es la directora de la Fundación Mundo Bipolar, Guadalupe
Morales, quien nos da su testimonio.
VIVIENDO CON TRASTORNO
BIPOLAR
¿A qué edad
empezó a sentir los primeros síntomas?
A los 16 años. Tras
un cambio drástico de vida. Tuve mi primera depresión.
¿Cómo fueron
esos primeros síntomas? ¿Qué fue lo
que le llevó a acudir al médico?
Angustia, incapacidad para
concentrarme en los estudios. Dificultad para hacer cosas
habituales: arreglarme, salir a la calle, ayudar en las
tareas domésticas. Ausencia de bienestar. No sentía
alivio con nada. Mucho desasosiego. No sentía placer
con nada. Es vivir en el infierno además invadida
por una cruel desesperanza.
Todos los motivos expuestos
y el hecho de haber abandonado el curso en octubre me producía
mucho sentimiento de culpabilidad, el dolor de mis padres,
su impotencia para ayudarme, a la vez que su benevolencia
al no exigirme seguir yendo al colegio, me hicieron tomar
la iniciativa de ir sola a la consulta de un psiquiatra.
¿Cuánto
tiempo tardaron en diagnosticarle la enfermedad?
Tres años
¿A quién
acudió en primer término, a un especialista
o a un médico general?
Directamente a un especialista.
¿Mantiene un contacto
continuado con su médico?
Sí. Acudo a su consulta
regularmente. Según se establezca teniendo en cuenta
mi estado. Puedo recurrir a él telefónicamente
en cualquier momento del día y los fines de semana
si me encuentro muy mal.
¿Cómo le
afectó la enfermedad en su vida profesional/estudios?
¿Y en su vida familiar y social?
Perdí el curso. Era
quinto de bachillerato. Yo me había incorporado a
los estudios tarde porque nos habíamos trasladado
de país y no llegué a principios de curso.
A pesar que el director del colegio les pedía a mis
padres que fuera, yo no podía superar la angustia
que me producía. El sistema de estudios era muy diferente
al que yo conocía. Me parecía tremendamente
árido. Hice un gran esfuerzo al principio, pero pasados
unos meses me vine abajo. No podía estudiar de la
forma que se pedía en ese colegio. Mandaban la lección
para el día siguiente sin explicarla previamente.
Pedagógicamente el sistema de enseñanza era
muy diferente al que yo estaba acostumbrada. La jornada
también se me hacía muy larga, salía
a las 8 de la mañana y regresaba a casa a las seis
y media de la tarde. No quedaba tiempo para nada. En los
países en los que había estudiado se salía
de clase a las tres y media como muy tarde. Fue un cambio
muy brusco en todos los sentidos. Por primera vez no pude
adaptarme a un cambio de país. Mis compañeros
hicieron todo lo posible por darme una buena acogida, pero
poco a poco yo me fui quedando sin energía para integrarme
en un régimen de vida completamente distinto. Los
primeros tres meses lo conseguí, y luego me fui desinflando
y desesperando.
¿Qué papel
juega la familia para el paciente de TB?
Es fundamental. Ellos necesitan
mucho apoyo para sobrellevar esta enfermedad, ya que una
persona con trastorno bipolar altera a toda la familia y
cada uno de ellos se ve inmerso en una situación
nueva, difícil y desgastadora. La familia necesita
información, mucha información y seguir las
indicaciones del psiquiatra. Lo ideal, si el paciente lo
autoriza, es que la familia visite al psiquiatra para plantearle
las dudas y para recibir pautas de comportamiento con respecto
al ser querido diagnosticado. Sin diagnóstico y sin
tratamiento las familias se ven literalmente desbordadas
y terminan exhaustas. Muchas veces alguno de sus miembros
(sobre todo, los más implicados con el paciente)
caen en un agotamiento feroz e incluso en depresiones. Se
debe enseñar a los familiares a saberse cuidar, porque
hay un lema que ya es una consigna que dice "¿quién
cuida al cuidador?".
Por otro lado es esencial
que la familia conozca los síntomas del paciente
para adelantarse a que éstos "estallen".
Si se logra atajar el proceso de una crisis, se habrá
ganado muchísimo. Se evitará mucho sufrimiento,
tiempo perdido, oportunidades y desgaste personal del paciente
y de su familia.
Es conveniente que el familiar
o los familiares que están directamente relacionados
con la evolución de la persona afectada con el trastorno
bipolar, recuerde al paciente sus citas y le acompañe
si es necesario. Sin embargo, llegar a conseguir el equilibrio
entre "la sobreprotección" al paciente
y el respeto a su ritmo, es un proceso muy difícil.
Los familiares se preguntan: "¿Cuándo
debemos empujar para que haga un esfuerzo?" ¿Cómo
determinar si el familiar está en una fase en que
no se le puede exigir nada?"
Debe ser el psiquiatra o el psicoterapeuta quien les vaya
dando indicaciones.
La familia debe constituir el elemento más importante
de la "Red de Apoyo" del paciente. El paciente
debe "darles el poder" para avisarle de los cambios
patológicos que observen. Al tener la confianza de
ellos, si éstos le indican que "no le ven bien",
que "está acelerado", que creen que debe
llamar a su médico enseguida, etc. El paciente accede.
A veces no se puede razonar con el familiar, ya que se encuentra
en una fase en que lo único que se puede hacer ya,
es aplicar la medicación que el médico prescriba
para acabar con la fase (maníaca o depresiva).
El equipo-psiquiatra-paciente-familia
da unos resultados significativamente mayores si existe,
en comparación a los casos en que no se da.
Hablamos continuamente de "familiares", pero aquí
incluimos a amigos, compañeros, jefes, etc. que estén
involucrados en la enfermedad de la persona en cuestión,
y que puedan ser parte de la Red de Apoyo. Ésta debe
diseñarse con rigor. Dándoles la facultad
de llamar al psiquiatra si lo consideran necesario y de
estar conectados entre sí. Por ejemplo: un amigo
constata que su amigo afectado por el trastorno tiene síntomas
de estar hipomaníaco, se lo dice a su propio amigo,
éste no lo acepta, ya está fuera de control,
el amigo avisa al miembro o miembros de la familia que son
parte de la Red de Control y se avisa al psiquiatra para
pedirle instrucciones.
Dado que el tanto por ciento
de suicidios e intentos de suicidios es muy elevado. Esta
Red de apoyo se presenta como un elemento vital para el
paciente, en sentido absolutamente literal.
¿Ha comentado alguna
vez abiertamente su enfermedad con sus amigos? ¿Cómo
han reaccionado al saberlo?
Sí, siempre lo he
comentado. No concibo tener un buen amigo sin saber de él
algo esencial, como no lo concibo sin que él sepa
aspectos significativos de mí. Generalmente la reacción
y la respuesta ha sido positiva. Nunca lo he ocultado. Mis
amigos más antiguos han seguido mi proceso desde
jovencita. A los íntimos siempre les he tenido informados
y me han preguntado sobre mi evolución. Se dio un
caso, en que un amigo mío, rechazaba la idea que
yo tuviera una enfermedad mental, argüía que
"eran cosas de niña ¨tonta". Llego
un momento en que le cité y le hablé muy claramente.
Lo ha comprendido.
¿Cree que le sería
de ayuda que la gente tuviera un mayor conocimiento sobre
el TB? ¿Por qué?
Sin ningún género
de duda. La Fundación Mundo Bipolar tiene como finalidad
prioritaria dar a conocer el trastorno bipolar a toda la
sociedad. Primero para ayudar a tener un diagnóstico
precoz, ayudar a los pacientes y familiares a conocer la
enfermedad y adaptarse a la nueva situación, así
como a conocer los principios psicoeducativos que permiten
que la evolución sea mucho mejor. Por último
es importantísimo que la ciudadanía conozca
el trastorno bipolar. Y que sepa que es una enfermedad mental
que cuenta con un buen tratamiento farmacológico
y que a raíz de esto la persona afectada puede llevar
una vida normal. De esta forma se lucha contra la lacra
del estigma.
¿Se ha sentido
discriminada socialmente o laboralmente por su enfermedad?
Sí. Incluso por mi
propia familia. Laboralmente, en cuanto se sabía
que padecía esta enfermedad, sí. Es indigno
como nos tratan muchas personas cuando saben que padecemos
esta enfermedad. Pero al mismo tiempo, observo como esto
está cambiando.
¿Qué fase
de su enfermedad le resulta más molesta, la depresiva
o la maníaca? ¿Por qué?
Las dos son horribles. En
la depresión el dolor es tan agudo que hasta parece
que el aire duele al respirar. No se ve esperanza por ningún
lado. Se encuentra uno en una soledad aterradora.
Durante la manía el descontrol, la falta de razón
provoca catástrofes en todos los ámbitos.
Durante la manía puede que uno se sienta el rey del
mambo, pero es muy difícil atajarla. Uno se encuentra
estupendamente bien, pero es un "estúpedamente
bien" patológico, y suele tener consecuencias
negativas, también en todos los ámbitos.
¿Qué problemas
más serios ha tenido durante la fase maníaca
de su enfermedad?
Lo he llegado a perder todo,
excepto a mi familia
Y ¿durante la fase
depresiva?
He perdido oportunidades
laborales.
¿Qué entidades
o personas (organismos, familiares, amigos, personal sanitario....)
cree que le pueden ayudar más a convivir con su enfermedad?
El psiquiatra, el familiar
cercano, en mi caso mi marido, la psicoterapeuta, mis amigos
y el trabajo.
¿En qué
medida puede ayudarle una asociación de pacientes
a sobrellevar su enfermedad?
Las agrupaciones de enfermos
como son las asociaciones, federaciones y en nuestro caso
La Fundación Mundo Bipolar y nuestra página
web: bipolarweb.com, ayudan en la medida que hacen ver al
paciente y a sus familias que no están solos ante
el problema. Dándoles información, apoyo y
cariño. Sin embargo una vez obtenida la fuerza necesaria
para reanudar el estilo de vida en cierto modo "perdida"
tras el diagnóstico, es más que conveniente
que no se caiga en un ghetto donde sólo se trate
del tema de la enfermedad. Por desgracia los grupos de ayuda
a veces no son lo suficientemente hábiles para recalcarles
a sus miembros que "deben volar solos", una vez
estén preparados para hacerlo y no recalar por largo
tiempo en esas organizaciones.
En nuestro caso hacemos muchísimo
hincapié en este punto. Nos esforzamos por dar información
útil para el enfermo, familiares y amigos, así
como apoyo y consuelo mediante la empatía, haciéndoles
ver que hemos pasado por lo mismo que ellos están
pasando en ese momento. El hecho que sentirse comprendido
es muy beneficioso.
Nosotros llevamos a cabo
una labor continua de hacer ver a la sociedad que el trastorno
bipolar es un problema social, que entre un 2 a un 6 por
ciento de la población está afectada. Que
el diagnóstico tarda demasiados años en ser
realizado (entre 6-8 años), que se pierde un tiempo
precioso, que la sociedad debe y puede actuar para que las
personas con el trastorno bipolar puedan estudiar y trabajar
y no sean discriminadas por el hecho de tener una enfermedad
mental.
Se necesitan medidas concretas
para facilitar la vida académica y laboral. Facilidades
para ser contratados, haciendo que se haga realidad el 10%
de la plantilla de las empresas destinada a minusválidos.
Sin un trabajo, una persona no puede llevar una vida satisfactoria.
Las ayudas de todo tipo por parte de la Administración
son prácticamente nulas. La Fundación Mundo
Bipolar presenta estos temas al país mediante sus
intervenciones en la Prensa, en Jornadas y a diario en el
foro.
La organización de
eventos en los que se aborde el trastorno bipolar desde
los distintos aspectos involucrados, es una herramienta
necesaria. Los aspectos jurídicos que afectan a las
personas con el trastorno bipolar han de ser difundidos
y algunos puntos revisados.
¿En qué
mejoró su vida una vez que empezó con el tratamiento?
Reanudé mis estudios,
-algo que era esencial para mí- volví a llevar
una vida como la de los demás. Dejé de sufrir
y de hacer sufrir a mi familia. Me sentí fuerte para
llevar a cabo empresas.
¿Cree que es importante
que los pacientes de TB cumplan el tratamiento?
Es vital. En algunos casos
es, como he dicho antes, "vital": se dice que
un 20% de los afectados por el trastorno bipolar se suicidan.
Es imposible no recaer sin seguir el tratamiento a rajatabla.
Sin equilibrio emocional y mental no se puede desarrollar
una existencia plena. Ni tener planes de futuro, ni tener
paz, ni interna, ni externa. Se está abocado a la
soledad en la mayoría de las veces. A que se pase
el plazo de poder llevar una vida académica, laboral,
social, familiar y afectiva como la de cualquier otro. En
definitiva: a no tener vida, sino sólo subidas y
bajadas como en una montaña rusa. Añadiendo
además el deterioro cognitivo que ello conlleva.
¿Qué consecuencias
piensa que puede traer el abandono de la terapia?
Devastadoras. Se puede perder
todo aquello que configuraba la propia vida. Se pueden perder
relaciones afectivas, trabajos, amigos, dinero, etc. Y como
he dicho, se puede perder hasta la vida.
¿Por qué
motivo cree que un paciente de TB dejaría de tomar
la medicación?
Porque suele costar mucho
asumir que se está enfermo. Porque existe un prejuicio
hacia tomar pastillas. Por los efectos secundarios de las
pastillas: el subir de peso, el verse diferente físicamente,
subir de tallas, quedarse sin ropa, sentirse fea, la dificultad
en perder los kilos ganados... el estar aturdida, somnolienta,
con desajustes intestinales, con acné, con ausencia
de libido, entre otros...
Porque supone aceptar que
uno es diferente a los demás. Porque no se debe tomar
alcohol. Porque conlleva acudir al psiquiatra con regularidad.
Porque cuesta sentirse diferente a los demás, creerse
uno mismo que se es "un bicho raro". Porque una
vez pasada una crisis y tras un periodo de estabilidad se
puede dar el caso de que el afectado crea que ya "está
curado" e irremisiblemente se cae en un episodio. Por
falta de madurez y de disciplina. Por estar en una fase
de hipomanía viéndolo todo de color de rosa
y no querer "bajar a la Tierra". Por falta de
información sobre las consecuencias de abandonar
la medicación.
En mi caso nada de esto ha ocurrido, pero dado los miles
de casos que he conocido en el foro de bipolarweb.com, soy
consciente de que soy un caso aislado.
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