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EL CONTROL RÁPIDO DE LOS SÍNTOMAS EN EL TRASTORNO BIPOLAR ES CLAVE PARA PRESERVAR
LA INTEGRIDAD DEL PACIENTE
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• En España se estima que hasta 800.000 personas a lo largo de su vida podrían padecer
esta enfermedad, que afecta principalmente a jóvenes entre los 20 y 30 años.
• Distintos estudios señalan que ziprasidona es un antipsicótico atípico que actúa
rápidamente sobre los síntomas de las etapas de manía.
Madrid, 10 de julio de 2006. - El control rápido de los síntomas de los pacientes
con trastorno bipolar, como la agitación, la agresividad y la impulsividad, es clave
para el tratamiento de los episodios de manía o mixtos que se producen en esta enfermedad
psiquiátrica. Con esto se reduce el tiempo necesario para conseguir la estabilización
del paciente, especialmente en aquellos que han mostrado tendencias suicidas, o
comportamientos violentos. En enfermos graves, este tipo de comportamientos pueden
obligar a su hospitalización.
El trastorno bipolar es una enfermedad mental que se caracteriza por estados de
ánimo cambiantes, alternando períodos de manía, euforia excesiva, comportamiento
compulsivo y psicosis, con periodos de depresión profunda. En España hasta un 2%
de la población (800.000 afectados) podría sufrir este trastorno. Normalmente, la
enfermedad afecta a jóvenes entre los 20 y 30 años.
Los antipsicóticos desempeñan un papel fundamental en el tratamiento del síndrome
bipolar, siendo especialmente útiles en las fases agudas de los episodios de manía.
El objetivo fundamental del tratamiento es conseguir el reestablecimiento de la
funcionalidad psicosocial del paciente y el control rápido de síntomas como la agitación,
la agresividad o la impulsividad. Distintos estudios señalan que ziprasidona, un
antipsicótico de segunda generación, consigue, en pacientes con episodios maníacos
o mixtos de gravedad moderada asociados con trastorno bipolar, controlar los síntomas
a corto y largo plazo, un control que se hace evidente en tan sólo 2 días, desde
el inicio del tratamiento.
Según señala el doctor Eduard Vieta, coordinador del Programa de Trastornos Bipolares
del Institut Clínic de Psiquiatría i Psicología, Hospital Clínic Universitari de
Barcelona, “La ziprasidona es un antipsicótico atípico muy útil para las fases maniacas,
como han demostrado distintos estudios rigurosos, cuya principal ventaja es que
comienza a ser efectiva al segundo día y además no produce efectos secundarios neurológicos
graves o aumento de peso como ocurría con otros medicamentos”.
Ziprasidona, Zeldox, es un medicamento de Pfizer y se encuentra disponible
en nuestro país para el tratamiento de episodios maníacos o mixtos de gravedad moderada
asociados con trastorno bipolar aunque ya estaba indicado para el abordaje de la
esquizofrenia.
Existen diversos estudios que avalan la eficacia de ziprasidona en manía bipolar.
En ellos se demostró que ziprasidona (120-160 mg / día) consigue mejorías significativas
a partir del segundo día de tratamiento, que se mantuvieron durante las 3 semanas
del estudio. Estas mejorías se tradujeron en una disminución en la puntuación de
la escala de valoración de la manía (MRS) entre un 42 y 45% respecto a placebo. En
cuanto a la eficacia de ziprasidona a largo plazo, un estudio comparativo respecto
a placebo mostró que ésta reduce significativamente la gravedad de la enfermedad
en pacientes con trastorno bipolar durante un mínimo de 1 año, y una buena tolerabilidad
a lo largo de todo el periodo de estudio.
Por otro lado, Ziprasidona es un antipsicótico atípico que presenta una buena tolerabilidad,
no produciendo efectos secundarios neurológicos graves ni aumento de peso.
La ausencia
de este último contrasta con los resultados de otros antipsicóticos atípicos, como
olanzapina y clozapina, que han mostrado un marcado incremento de peso en los pacientes
tratados con estos fármacos respecto a los pacientes que recibían placebo.
Trastorno bipolar, una enfermedad infradiagnosticada
El trastorno bipolar se diagnostica en edad adulta, aunque comienza en la adolescencia.
Se estima que se tarda alrededor de 7 años en diagnosticar. “Es muy importante realizar
un diagnóstico precoz ya que cuanto más se demora la identificación de la enfermedad,
más secuelas sociales y psicológicas existen, así como más tiempo se tarda en encontrar
un tratamiento adecuado”, señala el doctor Vieta.
Esta enfermedad mental se caracteriza por la alternancia de episodios depresivos
con episodios de manía y origina, incluso, en muchos pacientes tendencias suicidas.
Los síntomas de los episodios de manía son euforia, grandiosidad, presión del habla,
hiperactividad, impulsividad, disminución del sueño, delirios, alucinaciones…
Se estima que un 50% de los pacientes no acuden al médico durante los 5 primeros
años desde la aparición de los primeros síntomas y, una vez que lo hacen, en el
34% de los casos llegan a transcurrir hasta 10 años hasta que se diagnostica la enfermedad.
El cumplimiento terapéutico es fundamental para que el paciente tenga controlada
su enfermedad y pueda llevar una vida cotidiana. Sin embargo, el 40% de estos enfermos
no toman correctamente la medicación prescrita por lo que recaen y empeoran su enfermedad.
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