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Uno de los últimos obstáculos para mejorar la asistencia en salud
mental: El estigma de la enfermedad mental
Fuente: ASMR Revista Internacional On-line - Dep. Leg. BI-2824-01 -
ISSN (en trámite)
CORE
Academic, Instituto de Psicoterapia, Manuel Allende 19, 48010 Bilbao
(España)
La movilización de otras
ramas de la medicina para abarcar finalmente la más amplia
estructura de la sociedad. Las modificaciones conceptuales y los
cambios en la práctica de la psiquiatría serán necesarios si se
da a la lucha contra el estigma de los trastornos mentales la
prioridad que se merece. La colaboración internacional será
probablemente útil para el desarrollo de programas pertinentes. El
programa contra el estigma y la discriminación motivados por la
esquizofrenia puesto recientemente en marcha por la WPA tiende a
desarrollar material para su utilización en programas nacionales y
facilitar así la acción conjunta y el aprendizaje mutuo.
REQUISITOS
DE UNA ASISTENCIA DE CALIDAD
La calidad de la salud
mental puede valorarse según un número de criterios. Desde el
punto de vista de los pacientes : si la asistencia es de buena
calidad ; si su acceso no es restringido ; si son tratados con
respeto ; si reciben información imparcial, bien documentada y
comprensible acerca de opciones de tratamiento con posibilidad de
serles útiles ; si pueden expresar su preferencia por cualquiera de
ellas ; si el tratamiento es proporcionado con la pericia necesaria
evitando cualquier daño posible y maximalizando sus beneficios si
la información sobre ellos y su enfermedad es mantenida
confidencial ; si pueden costearse la asistencia que reciben sin
graves restricciones de otras necesidades ; y si sus derechos
humanos son respectados durante el proceso de tratamiento. Desde el
punto de vista de la profesión médica, la asistencia es de buena
calidad : si es suministrada por una persona cualificada ; si es
dada en entornos adecuados ; si existen experiencia y pruebas
suficientes acerca de la eficacia y de la seguridad de los métodos
que se están proponiendo ; si se puede establecer una relación de
confianza y de respeto entre el paciente y el personal que
suministra el tratamiento ; si se respetan los derechos y las
exigencias del personal que trabaja en los servicios de salud
mental, y si se hace la evaluación de la calidad de la asistencia
de forma transparente y bien documentada.
Las autoridades
responsables del suministro de la asistencia en salud mental juzgan
la calidad de la asistencia comparando lo que se hace con las reglas
y las normas establecidas sobre la base de la evidencia y de la
experiencia. Para evaluarla, las autoridades tienen que definir
indicadores de calidad. Estos incluyen indicadores de input en términos
de inversión en la asistencia sanitaria, de proceso en términos de
movimiento de la operación, de output en términos de números de
intervenciones llevadas a cabo, de resultado en términos de cambios
de los estados de salud de los individuos o de las comunidades, y de
impacto en términos de consecuencias que la intervención
asistencial sanitaria tuvo para el servicio sanitario y para la
sociedad en un sentido más amplio. Para cada uno de estos
indicadores, existe una respuesta cualitativa (cuán bien ) y una
respuesta cuantitativa (cuanto). El estigma de la enfermedad mental
afecta a cada uno de los anteriores requisitos para una asistencia
de buena calidad. El acceso a la asistencia dependerá de la
percepción que las autoridades y la población en general tengan de
la enfermedad. Si las personas enfermas mentales son percibidas como
peligrosas, perezosas, informales, inútiles para el trabajo y difícilmente
recuperables de su condición, habrá mucha oposición a la hora de
colocar los servicios de salud mental en vecindarios con bajo índice
de criminalidad, en inmuebles de buena calidad, en lugares fácilmente
accesibles por medios de transporte público, y operando por ejemplo
en horario nocturno. El acceso depende también de la capacidad de
pagar : el estigma de la enfermedad mental reduce el consentimiento
de las autoridades para proporcionar recursos financieros que
permitirían el suministro de una asistencia de buena calidad a
todas las personas que padecen de enfermedad mental y ellos mismos
no tienen a menudo dinero suficiente para conseguir el mejor
tratamiento posible. La consecuencia es que se les niega el acceso a
la mejor asistencia y que se ofrecen servicios de menor calidad a
menudo con un gasto administrativo considerable. La asistencia subóptima
tiene resultados más pobres, lo que confirma el mito de la
intratabilidad de la enfermedad mental ; aumenta también el
sentimiento de no tener un trato justo a la vez de los pacientes y
de los profesionales que son responsables de suministrar el
tratamiento. Malas condiciones de trabajo también afectan a la
calidad de los que solicitan las colocaciones dentro del sistema de
salud mental : aunque sin duda alguna dichas condiciones son
consideradas como un reto y son atractivas para cierto número de
candidatos que entran a formar parte de la profesión, la mayoría
impulsada por una mezcla de motivos materialistas e idealistas en la
elección de la profesión dudan y finalmente eligen otra disciplina
o campo de trabajo en medicina. Los recursos insuficientes reducen
el abanico de métodos de tratamiento ofertado (lo que disminuye las
opciones de los pacientes a la hora de elegir los tratamientos) y
dificultan que los profesionales activos en el campo amplíen o
actualicen sus conocimientos y sus habilidades mediante una formación
adicional. Paradójicamente, el estigma de la enfermedad mental
habiendo contribuido a una peor calidad de servicio también
contribuye a una menor probabilidad de que la información acerca de
los pacientes y de sus enfermedades sea protegida contra la
divulgación.
EL
ESTIGMA DE LA ENFERMEDAD MENTAL ES OMNIPRESENTE Y EN CRECIMIENTO
El estigma está ligado a
la enfermedad mental en todas las sociedades. A veces conduce a una
discriminación positiva como por ejemplo en situaciones en las que
los síntomas de la enfermedad mental se interpretan como indicación
de una posesión divina del indivíduo afectado. Más a menudo, sin
embargo, el estigma lleva a la discriminación negativa de la
persona que padece la enfermedad. Normalmente, la discriminación no
termina aquí : el estigma y la discriminación afectan también a
la familia de la persona, en el presente y a lo largo de
generaciones. El estigma ligado a la enfermedad mental y la
discriminación negativa se extienden también a los servicios
sanitarios - hospitales psiquiátricos, fármacos psicotrópicos, psiquiatras
y demás personal de salud mental ; en general, es penetrante y
perjudicial.
El estigma y la
intolerancia de las diferencias (y en particular las diferencias que
pueden ser el resultado de la enfermedad mental) han aumentado
durante las últimas décadas. Varios factores pueden ser los
responsables. La urbanización, por ejemplo al aumentar la densidad
de la población en las ciudades, hace más probable que las
personas no sean capaces (o no deseen) de tolerar en su vecindario inmediato
a alguien que ocasionalmente o con frecuencia tiene una conducta
perturbadora. La cada vez mayor complejidad del trabajo hace menos
probable que las personas peor cualificadas o que perdieron sus
cualificaciones debido a deterioros por causa de enfermedad
encuentren empleo ; esto tiene a su vez una influencia negativa
sobre su salud y contribuye al estigma que soportan. Los medios de
comunicación han presentado durante muchos años (y de forma más
intrusiva estos últimos años debido a su poder en aumento) una
imagen negativa de los que padecen de enfermedad mental. Los malos
en las series televisivas y en las películas son a menudo
representados como mentalmente anormales o enfermos. La conducta
violenta es considerada como una casi certera indicación de
enfermedad mental (aunque la mayoría de la violencia es perpetrada
por personas que nunca han padecido de ninguna forma de trastorno
mental diagnosticable). Los servicios de salud mental son
presentados en los medios de comunicación y en el arte con un sesgo
subrayando sus rasgos oscuros y negativos, comparados con otros
tipos de servicios sanitarios a los que se muestra haciendo un
trabajo valioso. Existen por supuesto en la historia de la psiquiatría
muchas razones para tener opiniones negativas acerca de la
enfermedad mental y de los sistemas en los que las personas que la
padecían tenían que vivir con su enfermedad. Aunque muchas de
estas razones hayan desaparecido - hoy en día es por ejemplo
posible proporcionar tratamiento eficaz y proteger los derechos
humanos de los enfermos mentales mucho mejor que antes - los
servicios de salud mental guardan su imagen negativa, la cual es
adicionalmente reforzada por su presentación en los medios de
comunicación, en las artes y en los escritos de los grupos
antipsiquiátricos. El crecimiento de la proporción de ciudadanos
de clase media en muchos países contribuye a la estabilización y a
la estandarización de la conducta y a la reticencia a hacer
excepciones y a tolerar la diferencia. La interpenetración de
culturas - sensiblemente en todo el mundo- también parece estar
encontrando su expresión en una sorprendente y cada vez mayor
similitud de vestidos, preferencias por la música y la alimentación,
modos de entretenimiento y actividades de ocio, lo cual hace mucho más
difícil la vida de aquellos que son algo diferentes.
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