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La dieta de la salud       

 

Aceite de oliva y frutos secos dentro de una dieta mediterránea forman una buena medicina para prevenir una embolia cerebral o un infarto. Se sabía que nuestra dieta protegía el corazón, pero esta vez se ha demostrado científicamente la importancia que juegan en ella almendras, avellanas y nueces regadas con un buen aceite de oliva.

 

La mezcla ayuda a bajar la tensión arterial, el colesterol malo y el azúcar en sangre mucho más que un menú bajo en grasas porque   las grasas saludables (las de los frutos secos y el aceite de oliva) no significan aumento de peso.

 

El estudio comparó a quienes siguieron una dieta mediterránea, tanto con frutos secos como sin ellos, y un tercer grupo que siguió una dieta pobre en grasas. Y al final ninguno de ellos aumentó de peso y algunos incluso adelgazaron. Pero los que comieron dieta mediterránea vieron cómo además mejoraba su salud.

 

El secreto de los frutos secos está en la piel

 

Ya se conocía por otros estudios el alto valor nutritivo de los frutos secos. Contienen grasas que se queman muy bien, de forma que el cuerpo absorbe pronto los nutrientes que necesita y el resto se elimina de tal forma que ayudan a luchar contra el estreñimiento. Y las reinas en cuanto a nutrición son las nueces, ricas en omega 3.

 

Los participantes en el estudio debían tomar los frutos secos con piel, que es la parte que aporta la mayor cantidad de los ácidos beneficiosos para la salud. Y además aumenta su efecto saciante, de forma que es bueno comerlas entre comidas para evitar picar entre horas.

 

                                                                                                                     Nur 9/07/2006