La dieta de la salud
Aceite de oliva y frutos secos dentro de una dieta mediterránea forman una buena
medicina para prevenir una embolia cerebral o un infarto. Se sabía que nuestra dieta
protegía el corazón, pero esta vez se ha demostrado científicamente la
importancia que juegan en ella almendras, avellanas y nueces regadas con un buen aceite de oliva.
La mezcla ayuda a bajar la
tensión arterial, el colesterol malo y el azúcar en sangre
mucho más que un menú bajo en grasas porque
las grasas saludables (las de
los frutos secos y el aceite de oliva) no significan aumento de peso.
El estudio comparó a quienes siguieron una dieta mediterránea, tanto con frutos
secos como sin ellos, y un tercer grupo que siguió una dieta pobre en grasas. Y
al final ninguno de ellos aumentó de peso y algunos incluso adelgazaron. Pero los
que comieron dieta mediterránea vieron cómo además mejoraba su salud.
El secreto de los frutos secos está en la piel
Ya se conocía por otros estudios el alto valor nutritivo de los frutos secos. Contienen
grasas que se queman muy bien, de forma que el cuerpo absorbe pronto los nutrientes
que necesita y el resto se elimina de tal forma que ayudan a luchar contra el estreñimiento.
Y las reinas en cuanto a nutrición son las nueces, ricas en omega 3.
Los participantes en el estudio debían tomar los frutos secos con piel, que es la
parte que aporta la mayor cantidad de los ácidos beneficiosos para la salud. Y además
aumenta su efecto saciante, de forma que es bueno comerlas entre comidas para evitar
picar entre horas.