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Hola. Voy a contar una pequeña historia sobre mi con el trastorno.
Faltan datos, situaciones,lugares, sentimientos, confusiones y un
montón de cosas más que no se me ocurren ahora porque, como saben
la mayoría de las personas que leen este foro, es muy dificil
explicar lo referente a una vivencia desde que se manifiesta la
enfermedad.
Diagnostico trastorno esquizoafectivo bipolar. Con estas palabras
termina el último informe de ingreso hospitalario, finales del año
2000. Estuve aproximadamente un mes y medio. Estancia confusa a
pesar de conocer a los celadores y enfermeros. Los primeros días del
ingreso me resultan un poco extraños, pasan los días y siento una
gran angustia dentro de mi, casi no puedo relacionarme con nadie ya
que me cuesta comunicarme, mi cabeza piensa sola, hablo pensando
pero pocas son las palabras que salen de mi boca. A las dos semanas
empiezo a encontrarme mejor, me relaciono con los internos aunque no
hay el ambiente que a mi me gustaría como en otras ocasiones. Tengo
visita con la Dra. en un despacho del recinto, me comenta que
tendremos que empezar con la TEC porque los síntomas están
tardando en desaparecer y no cree que remitan con la medicación, en
todos mis ingresos y crisis he necesitado la terapia
electroconvulsiva. Me alegro, a pesar de que la TEC da respeto, me
da un poco de miedo pero tengo experiencia y se que es la única
manera de estabilizarme. Pasan dos días y me dicen que la mañana
siguiente tengo que estar en ayunas ya que van a empezar con la
terapia. Me despiertan temprano, no me dejan vestir y me sacan de la
habitación, ya que van a preparar las camas. Dormía en la misma
habitación donde hacen la tec, la habitación de observación,
donde hay dos ventanales que dan a la enfermería. Me quedo en una
pequeña sala fumándome un cigarro, a mi lado hay un paciente, él
y yo somos los únicos que tendremos sesión de todo el hospital.
Haciendo la espera me llaman y me dicen que me tumbe en la cama, que
va a venir el médico de la tec. Me tumbo, en mi espalda hay una sábana
de color mercurio, estoy pensando. El médico entra en la habitación
junto con tres enfermeros que preparan los artilugios de la tec,
bombona de oxigeno, y diversos aparatos. Me mojan con suero el pecho
y me colocan unos parches con cables, alrededor de la cabeza me
ponen una cinta de goma donde estan enganchados los electrodos.
Nunca la he visto poner, solo la he sentido, en la boca me colocan
un mordedor de goma. Tapan la cama con biombos y me quedo sin ver
nada a cada lado. El médico se sienta al borde de la cama, va a
pincharme para ponerme la anestesia. La anestesia de la tec es rápida
en su efecto, alguna vez he intentado no dormirme, pero es
imposible, te pinchan y en nada notas un zumbido leve en la cabeza y
te duermes. Durante la anestesia no sueñas ni piensas nada, en esos
momentos mi cerebro recibe una descarga eléctrica, no sé cuanta ni
cuanto tiempo, la verdad es que no me importa, no noto nada. Pasados
30-45 minutos me despierto, al despertar estas un poco mareado, a
causa de la anestesia, y confuso pero en un estado que notas mas
lucidez.
No sé si pacientes, familiares o médicos han estado o están en
contra de la tec, solo sé que gracias a ella he podido volver a ser
yo muchas veces, demasiadas para mí. Como efectos secundarios tengo
que decir que el único que noto con perseverancia es la perdida de
memoria, la vas recuperando poco a poco, pero hay cosas que las
olvidas completamente. Después de dos semanas y media y 6-8 tec me
encuentro mejor, me van dejando salir los fines de semana del
hospital y finalmente me dan el alta médica. Lo peor y más difícil
de todo el proceso de mis crisis, pasa en el tiempo que transcurre
desde que salgo del hospital hasta la recuperación. Es volver a
encauzar todas mis confusiones y pensamientos a la estabilidad.
Actualmente tengo treinta y cinco años, me diagnosticaron con
veintiuno. He pasado siete crisis de las cuales la primera la pasé
en mi casa, la más escabrosa y horrible, las seis restantes he
tenido que ingresar en hospitales. Creo que con los años he
aprendido un poco a conocer la enfermedad y a conocerme. Llevo
treinta meses estable, en estos dos últimos años he dejado de
tomar sustancias tóxicas, he tenido problemas con la droga y estoy
seguro que han agravado mis crisis. Procuro cuidarme en lo posible y
las situaciones que creo que pueden hacer florecer la enfermedad las
evito. Es difícil convivir con el tb pero hay que intentar ser
fuerte y no dejarse vencer.
Esto es una pequeña historia, no relato
ninguna de las situaciones, anécdotas, coincidencias y rarezas que
he tenido estando con delirios y alucinaciones porque se me haría
muy difícil explicarlas escribiendo. Eso sí, han sido unas
vivencias increíbles. He estado en el infierno de la depresión y en
el cielo de la manía pero espero y deseo no volver a encontrarme
con ellas. Para terminar quiero decir que, a pesar de estar
estabilizado y tomar una medicación correcta, siempre tengo
presente lo que he llegado a sufrir y eso me ayuda para seguir como
hasta ahora, aunque sé que estar en eutimia no depende solo de mí.
Un saludo y bienestar para todas las mentes inquietas que hayan leído
este relato.
Didac
.julio 2003.
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