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Soy
bipolar, tengo 39 años,casado, padre de tres varoncitos. Viví mi primer
episodio de depresión a los veinte años. Para salir de ella utilicé el
alcohol. Seguí con mi consumo de alcohol cada que tenía momentos de
tristeza. Me casé a los 27 años y todo pintaba muy feliz (a esta edad ya
había terminado mi carrera de Ingeniero Químico Administrador en un
prestigioso tecnológico del país).Iniciando un negocio propio, una
esposa bonita, satisfactores materiales, etc. que más podría pedirle a
la vida. El negocio prosperó rápidamente así como toda la problemática
que esto implica y a su vez,mi consumo de alcohol. Yo me comía todos los
problemas, propios y ajenos. Siempre me caractericé por ser nervioso y
muy aprehensivo.
Así, empezaron a llegar los hijos. Cuando estábamos esperando al
tercero, mi adicción al alcohol ya me venía causando serios estragos.
Llegó el momento en que decidí dejar el alcohol, al mes de haber nacido
el tercero. A los quince días caí en depresión profunda y aquí es
donde comienza la etapa fatídica de mi vida: fui internado de gravedad en
seis ocasiones: 4 por depresión y 2 por euforia. Todo nuestro patrimonio
lo perdí. Duré dos años y medio sin poder trabajar. Me la pasaba en un
cuarto oscuro encerrado día y noche, sin querer ver a nadie, temblando,
sudando frío y con crisis de llanto e insomnio hasta por 6 días
consecutivos. En mis etapas eufóricas me dio por recuperar el tiempo
perdido y trabajaba compulsivamente, haciendo según yo, negocios
grandiosos, hasta que me internaban. En principio yo no sabía de esta
enfermedad así que me agarre visitando médicos, psicólogos,
psiquiatras, brujos, hechiceros, gentes espirituales, amigos, sacerdotes,
etc. No logré nada, solamente tres diagnósticos de psiquiatras que
coincidieron con mi enfermedad bipolar. Me dijeron que esta enfermedad no
era curable, que tendría que estar sometido a medicamentos y terapia
sicológica de por vida; que mis crisis sólo se podrían atender en una clínica
siquiátrica. Ante este diagnóstico, la pérdida económica y el no
poderme relacionar adecuadamente ni con mi pareja ni con mis hijos, me
llevó a pensar seriamente en el suicidio. Una vez lo intenté con una
pistola pero apareció mi esposa en el momento que lo iba a realizar. Algo
en mi interior me indicaba que esperara. Yo me sentía como en un túnel
negro, sin salida, prácticamente en el infierno; sin ninguna esperanza y
mucho menos fe. Algo comenzó a suceder después...
Durante mi etapa bipolar tomé los siguientes medicamentos:
transmetil
anafranil
anafranil
retard
victam
lexotán
rivotril
ludiomil
anapsique
adepsique
carbolit
glucomato
de litio
prozac
aurorex
efexxor
tafil
rohipnol
akineton
akinetón
retard
sinogam
surgam
frisium
clonazepam
halción
y
muchos más.
Tal parece que no me hicieron efecto positivo, quizá por no llevar
un tratamiento adecuado. Lo que sí obtuve fue una destrucción de mi
flora intestinal, por los efectos secundarios de estos medicamentos al
grado de padecer un severo estreñimiento, lo que desembocó en
hemorroides. Curiosa y paradójicamente cuando veía ya todo perdido, fui
a visitar al próctologo. Me operó las hemorroides y me preguntó que
porqué tan joven y ya con este mal; a lo que le respondí que por tanto
medicamento para mi trastorno bipolar. El me miró fijamente y me
dijo:"mire amigo, yo no soy psiquiatra, lo que sí sé es que tanto
el trastorno bipolar, como la depresión son enfermedades del espíritu.
Trate de relacionarse con Dios como usted lo entienda y de la manera más
sencilla, y tómese este medicamento (wellbutrin) diariamente. Nada más
una cosa sí le pido: hágalo con fe, fe y fe”.Tomé el medicamento
durante dos meses y rezaba un Padrenuestro diario, y no veía ninguna
mejora. Esta vez no me desesperé, porque cada que me tomaba el
medicamento y rezaba retumbaban en mi oido la palabra fe, fe, fe. Para mi
entendí que la fe consistía en que algún día esto que estaba haciendo
tendría efecto, simplemente confiando; y así fue, al tercer mes comencé
a sentir una pequeña mejoría...(continuará)
Alguien por allí me sugirió que asistiera a un grupo de
autoayuda, específicamente a un grupo de Alcohólicos Anónimos. No me
agradó nada la idea puesto que yo no me consideraba alcohólico y además
mi enfermedad era el trastorno bipolar no el alcoholismo. De cualquier
manera me dí la oportunidad de asistir, total nada perdía. Comencé a
asistir y los primeros ocho meses se me fueron en blanco. Seguía sin
ninguna esperanza y con crisis bastante severas. Paralelamente a este
tiempo comenzó a hacer efecto el medicamento; cada día, aunque fuera mínimo,
me sentía mejor. Así se me empezó a clarificar la mente y a tener más
energías para afrontar mi vida diaria. Comencé a vislumbrar una luz al
final del túnel cuando muchos compañeros mayores que yo me dijeron que
me diera la oportunidad de practicar el programa de 12 pasos de los alcohólicos,
que este programa había sido aplicado con éxito para todo tipo de adicción
y para todo tipo de enfermedades, lo único que yo requería era tener una
mente abierta y receptiva y a tener la buena voluntad de primero probar
los principios antes de descartarlos, y así lo hice. Me
dediqué con todo mi empeño y los resultados no se dejaron esperar.
Hoy en día voy para mi cuarto año sin beber alcohol y segundo año
sin probar medicamento ni tener un trastorno ni depresivo ni maniaco.
Estoy trabajando con mi esposa que dañé bastante y ha mejorado mucho.
Hoy día reconozco una gran verdad para mí: el trastorno bipolar fue para
mí ,padecer de anemia espiritual, puesto que viví vacío mucho tiempo
alimentando mi cuerpo, más no mi espíritu. Un muy buen amigo me dijo
durante mi recuperación me
dijo lo siguiente:”Mira Pepe, todos los seres humanos estamos compuestos
por espíritu, mente y cuerpo; y así como el cuerpo necesita del alimento
para su subsistencia, así la mente y el espíritu ,para en conjunto
formar un todo armónico, y aquí hay un gran secreto: si te esmeras en
sanar tu parte espiritual, las otras dos sanarán automática y
gradualmente. En principio tu parte física la vas a nutrir con una buena
alimentación y vas a seguir tu tratamiento médico disciplinadamente. Tu
parte emocional y mental la vas a nutrir con la asistencia a tus juntas en
donde vas a expresar lo que más te duela desde tu infancia sin temor a
ser juzgado y con la plena seguridad de que todo lo que hables se mantendrá
anónimo, es decir vas a poder expresar tus emociones y pensamientos
libremente, además que vas a encontrar amigos verdaderos unidos por el
mismo dolor. Tu parte espiritual la vas a sanar empezando a relacionarte
con Dios (como tu lo entiendas ,para evitar controversias) de la manera más
sencilla ,dialogando diariamente diez minutos con Él como si fuese tu
mejor amigo y pidiéndole FE para tu sanación y fortaleza para salir
adelante; agradeciéndole por tu enfermedad (aunque suene paradójico) Y
BENDICIENDO A TUS PADRES. Yo en principio no creí, pero como era mi última
carta, la jugué y por la GRACIA DE DIOS, puedo decir en este instante que
estoy sano y en paz. Este es mi testimonio verdadero, no tengo necesidad
de mentir ,ni de ser tendencioso. Tomen lo que de el les sirva y lo demás
deséchenlo. Lo que gratis se me dio, gratis lo comparto y me pongo a sus
órdenes para preguntas a través de mi correo:
yusepi67@hotmail.com
HOY
TE DIGO CON TODA SEGURIDAD, QUE SÍ HAY UNA SALIDA PARA EL TRASTORNO
BIPOLAR, ME SOLIDARIZO CON TODO ESTE FORO Y SOLO ME RESTA DECIRLES QUE LOS
AMO A TODOS USTEDES. GRACIAS.
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