VOLVER ATRÁS

SOL 2          

SOL-10 de Octubre de 2002

          Comienzo mi historia, contándoles el mejor regalo que me dio Dios, que fue la elección de padres, el hogar en que nací y los tíos y primos  que tuve. Les cuento que mi padre quedó huérfano de madre a los 45 días, con hermanas y hermanos de gran diferencia de edad. Así que tuve tías que hicieron de abuelas y primos de tíos. Todavía no entiendo como fue tan exitoso  en sus negocios, tan alegre y familiero con semejante comienzo. Hace 44 años que falleció y hoy todavía me sigue empujando con su fuerza.

          Mi madre fue criada en un pueblo de Corrientes como niña rica( bordado, piano, telar) y pasó en su juventud las de caín y en la pobreza. Siempre esperanzada y con tiempo para dedicarle a los demás. No tuvo problemas para palear un pastón de cemento, cuando necesitó ayudar a construir su casa. Fue mi gran amiga, sólo tenía 27 años cuando  murió. Ya sabía lo que era una pérdida porque a mi padre lo perdí a los 11 años. Sin embargo esta vuelta, ya no tenía el refugio de su regazo y los de las tías, como entonces.

          Todos los recuerdos de mi niñez están plagados de mesas largas, risas, preparativos, asados y  parientes de una y otra rama unidos. Realmente puedo decir que tuve una infancia muy feliz (cosa que ningún psicólogo de los que me trataron creyó, parece que es imposible para ellos que haya una infancia feliz). Se unen a estos recuerdos las idas al campo, mi caballo percherón color blanco, el olor a cosecha de maíz, los marlos encendidos en la cocina reemplazando la leña, los perros galgos, las sandías, el paseo con helado incluido de vainilla y chocolate, con tía Velia y mis primas por la calle Triunvirato. Recuerdo también las risas de mi padre y hermano , el miedo al camino de tierra embarrado y el corte y confección.

          Como de mis padres aprendí, supe amar y ser amada y es así que me casé a los 19 años con mi primer novio y estuvimos muy juntos hasta que Dios lo permitió (esto no lo considero un regalo, creo que fue una construcción día a día de los dos). Si, es un regalo las tres hijas que tengo, porque ahora ya son seis con sus maridos y ya son nueve con los tres nietos y en Febrero llega el cuarto. Podría escribir varias carillas sobre los casi cuarenta años de amor, sólo les voy a contar que cuando sentí que Dios se lo llevaba, no lo soporté. Y allí comienza la historia que hoy me une a Udes., mi primera manía. Y podría escribir otras tantas para hablar de mis hijas y del amor manifestado en pequeñas cosas cotidianas o de la terrible etapa de sus adolescencias (que hoy me hace sonreir). Pero para lo que no habría espacio suficiente, es para escribir sobre mis nietos. Como ven soy una abuela rechocha.

       ¿Y entonces que pasa por esta mente, si tanto recibió?
       ¿Por qué no puedo aceptar la realidad, tal cuál es?
       ¿Por qué mi mente ya por cuatro veces divaga... me asusta... me confina?

          Creo que un especialista me contestaría que son los neurotrasmisores.... que la dopamina...que la serotonina....etc. Pero yo repregunto. ¿Y dónde estaban antes todas estas ..ninas?  ¿Cómo es posibles que ahora aparezca la famosa carga genética, y antes no?  ¿Es que cambié de genes con el dolor? Hace  un año que estoy estabilizada, no es que no haya encontrado el camino de solución. Pero Udes. saben  que los que encontramos la dosis que nos mantiene, somos los que más nos preguntamos  ¿Hasta cuando? Volver a tener una vida normal, no invalida los miedos de una recaída, es más... los aumenta.

Queridos compañeros de ruta, cierro esta historia con una reflexión:

     Si hay tanto tiempo y dinero para investigar sobre armas. ¿No les parece que la ciencia nos debe una explicación?