LITIO/CARBONATO DE LITIO
N. del trad.
A diferencia de otros medicamentos, la información
sobre el litio es muy abundante y en ocasiones ambigua y
contradictoria, así que trataremos de realizar un resumen
traducido en base a las informaciones recabadas en http://bipolar.about.com/cs/lithium/index.htm
Introducción
El carbonato de litio es el fármaco
utilizado con mayor asiduidad en el tratamiento del trastorno
bipolar. El ácido valproico y el Tegretol también son comunes en
el tratamiento, frecuentemente combinados con el litio. Hay
diferentes presentaciones y derivados del litio en tabletas, cápsulas
y jarabes: litotabs, litane, litonate, eskalith, cibalith y
Litobit. El litobit es una versión suavizada que ayuda a
disminuir los efectos secundarios, aunque puede ocasionar diarrea.
El litio es efectivo en el tratamiento de la fase maníaca del
trastorno bipolar agudo; actúa como estabilizador del estado de
ánimo y es útil entorno al 70-80 % de los pacientes bipolares
tratados.
El litio requiere un proceso de unas
dos o tres semanas para tomar el control de los síntomas maníacos,
de forma que el psiquiatra puede prescribir un antipsicótico como
el Haldol durante este tiempo; hay informes aislados de reacciones
tóxicas en el paciente al combinado Haldol & litio, y puede
ser debido al hecho de que los niveles de litio en la sangre en
dichos casos eran excesivamente altos. Los psiquiatras que
utilizan combinaciones de litio y antipsicóticos deben observar
un control especialmente estricto en los pacientes.
Cuando los síntomas de manía
desaparecen, el consumo de antipsicóticos debe interrumpirse,
pero no el del litio, que debe continuar. Algunos pacientes
tratados con litio experimentan ocasionalmente depresiones
repentinas o episodios de ciclado rápido; esto puede obedecer a
un incremento en la dosis (hasta 1.2 miliequivalentes por litro (mEq/L)
o a la adicción de un antidepresivo. Cuando dichas depresiones
suceden en pacientes que han estado tomando litio, o bien en
aquellos que son capaces de tolerar una dosis alta, debe
considerarse la posibilidad de que la dosis hubiera sido
inadecuada.
Habitualmente, los pacientes
depresivos que nunca han experimentado un episodio de manía
suelen responder bien al tratamiento con litio. Algunos pacientes
que no han respondido a los antidepresivos tricíclicos, incluso
después de bastantes semanas de tratamiento, han sido tratados
con litio junto a sus antidepresivos habituales y han
experimentado mejoras significativas.
El litio es también útil en el
tratamiento de los desórdenes esquizoafectivos, en los cuales se
produce un pensamiento esquizofrénico acompañado por un cambio
en el comportamiento (tanto manía como depresión). Algunas teorías
mantienen que el litio acompañado de un antipiscótico puede ser
el mejor tratamiento para esta enfermedad. Sin embargo, es
cuestionable el hecho de si los esquizofrénicos que no tienen un
trastorno afectivo (las emociones fuertes no están relacionadas
con lo que sucede en su entorno) responderán a esta combinación.
La pobre respuesta al litio en un
elevado porcentaje de pacientes es debida en ocasiones a una falta
de constancia en el seguimiento del tratamiento. Entre el 25 y el
50 % de los pacientes tratados con litio son incapaces de tomarlo
como se les ha prescrito. El paciente debe someterse a un examen físico
antes de empezar a tomar litio, incluyendo hígado, test de
tiroides, tasa de sales en sangre y recuento de células sanguíneas
Hay un grupo de pacientes al cual
probablemente no se le debe suministrar litio para el tratamiento
de la enfermedad, es decir, todos aquellos con problemas de riñón
o corazón, aquellos que hayan tomado thiazida y diuréticos para
la tensión alta, aquellos con un cuadro clínico de debilidad
severa y los que requieren una dieta baja en sodio. Una tasa baja
de sodio puede resultar en niveles tóxicos de litio en sangre.
La supervisión del nivel de litio
en la sangre es extremadamente importante.Si el nivel es demasiado
bajo, los síntomas no estarán bajo control; si es demasiado
alto, la condición tóxica resultante puede resultar muy
peligrosa.
La correcta adminitración del litio
es parcialmente determinada por el peso del paciente. Una dosis
inicial habitual se establece entorno a 300 miligramos dos o
cuatro veces al dia. La medida del nivel de litio en la sangre
debería hacerse dos veces semanalmente durante las primeras dos
semanas, una vez a la semana durante las siguientes tres o cuatro
y con intervalos de dos semanas durante los dos meses siguientes;
a partir de entonces, mensualmente. El mejor momento para
comprobar el nivel de sangre es 12 horas después de que el
paciente ha tomado su última dosis.
El nivel de sangre deseado se
establece usualmente entre 0.6 y 1.2 mEQ/L. Un nivel mayor que 1.5
mEQ/L podría ser peligroso. Niveles por debajo de 0.5 o 0.6 mEQ/L
podrían ser considerados como adecuados solo para algunas
personas de edad avanzada o para aquellos que no pueden tolerar más.
Para los pacientes que pongan objecciones a realizar análisis de
sangre, hay una forma de chequear los niveles de litio vía
saliva. Si un paciente que ha tomado litio deja de tomarlo, puede
expermientar sensaciones de ansiedad, tensión, palpitaciones, náuseas,
diarrea, fatiga y jaquecas.
Entre los efectos secundarios del
litio se pueden nombrar a las náuseas, la pérdida de apetito y
diarrea suave. Dichos síntomas son comunes durante las primeras
semanas de tratamiento, pero suelen reducirse con el paso del
tiempo. El paciente puede experimentar asímismo mareos y un fino
temblor de las manos. Los temblores son menores si la dosis es
incrementada poco a poco más que si se hace de golpe. Pueden
disminuirse si el paciente toma pequeñas dosis varias veces al día.
El uso del Litobid puede reducir también la severidad de los
temblores. Una dosis de 40 a 80 mg por día de Inderal (propanolol)
puede controlar los temblores. Sin embargo, el Inderol puede
disminuir la tensión sanguínea y reducir el ritmo cardíaco. Una
repentina interrupción del Inderol puede derivar en ansiedad y
temblores severos.
Los pacientes con problemas de hígado
no deben tomar litio. El aumento de la producción de orina y una
sed excesiva son también efectos secundarios, pero de escasa
importancia. El Midamor, dos veces al día, puede reducir el
problema. De cara a prevenir daños en el hígado, los pacientes
deberían tomar dosis de mantenimiento de litio en su medida más
baja posible pero efectiva. Se ha sugerido también que el tomarse
la dosis diaria de litio en una sola dosis a la hora de dormir
disminuye el problema urinario. Otros efectos secundarios
potenciales incluyen el aumento de peso, hipotiroidismo,
incremento de glóbulos blancos en la sangre, manchas en la piel y
defectos en el nacimiento.
Si la concentración de litio en
sangre se convierte en excesiva, pueden aparecer problemas más
graves. Las náuseas pueden convertirse en severas y aparecer los
vómitos, la diarrea, pesadez, vértigo, espasmos musculares y un
ritmo cardíaco irregular. Cualquiera de estos signos pueden
aparecer en el paciente y permanecer durante varios días, lo cual
implicaría necesariamente una visita al doctor para revisar de
nuevo los niveles de litio.
El litio puede interactuar con
muchos fármacos, incluyenfo el Ibuprophin (Advil), acetazolamida,
antihipertensivos, antiinflamatorios, bloqueadores de los canales
de calcio, Carbamazepina, diureticos, hydroxyzina, ibuprofeno,
inderal, procardia, marihuana, relajantes musculares,
neurolepticos, tetracyclina, antidepresivos tricíclicos,
inhibidores MAO, cafeína y otros fármacos. Cualquier paciente
que utilice alguno de los mencionados, debe consultar con su médico
los posibles efectos secundarios.
DECÁLOGO DEL
CONSUMIDOR DE LITIO
1. Tomar la
medicación con una base regular prescrita por el doctor.
Preguntar al doctor qué debe hacerse si no se cumple una o más
dosis. Excepto si el doctor lo autoriza, nunca sustituir una dosis
anterior no consumida por el doble de dosis en la siguiente; como
se ha visto, eso produciría un nivel de litio en sangre
peligrosamente alto.
2. Obtén niveles
de litio regulares en sangre una vez establecido el nivel ideal
por el doctor, con mínimas variaciones entre un análisis y el
siguiente y/o anterior.
3. Realizar los
tests de litio en sangre 12 horas después de la última dosis.
Informar al doctor de si han transcurrido menos de 11 horas o más
de 13 desde la última dosis.
4.Informar al
doctor de cualquier otra medicación que se esté tomando, de
forma que pueda cambiar los niveles de litio.
5. Notificar al
doctor cualquier variación significativa en el peso o la dieta;
es especialmente importante explicarle si se ha iniciado o se
tiene pensado iniciar una dieta para perder peso, ya que puede
afwectar drásticamente a los niveles de litio en sangre.
6. Avisar al
doctor sobre cualquier cambio en la frecuencia del urinado, pérdida
de fluidos a través de la diarrea, vómitos, sudoración excesiva
o enfermedad física, particularmente en el caso de la fiebre, ya
que se requerirán ajustes especiales en la realización de los
tests e incluso variaciones en las dosis posteriores.
7. Si se tiene
planeado quedarse embarazada, consultar con el doctor.
8. Si se visita a
otro médico o se tiene planificada una intervención quirúrgica,
avisar a dicho doctor que se está tomando litio.
9. Debido a que
puede llevar una cantidad considerable de tiempo que el litio haga
efecto sobre el trastorno del comportamiento, no desanimarse.
Continuar tomando el medicamento como se ha prescrito hasta que el
propio doctor lo cambie tras una evolución significativa. Sin
embargo, se debe avisar sin falta al doctor ante cualquier cambio
o recurrencia en la manía o la depresión ya que ello conlleva la
necesidad de aumentar la dosis o recibir tratamiento adicional con
otros fármacos. La psicoterapia puede ayudar a reconocer
episodios maníacos o depresivos tempranos, así como a que el
paciente se exprese y comprenda sus sentimientos acerca del
trastorno bipolar.
10. Preguntar
al doctor cualquier cuestión relacionada con la terapia
o con cualquier procedimiento cuyo desarrollo no se comprenda.
Tanto el paciente como la familia deben estar lo mejor
informados posible, factor que puede contribuir de manera
notable al éxito del tratamiento. Del mismo modo, si el
psicoterapeuta no es el mismo doctor que prescribe la
medicación, es importante para el paciente que los dos
médicos intercambien información sobre los progresos y
cualquier problerma que surja durante el tratamiento.
CONSEJOS
“MUY IMPORTANTES” PARA UN ANALISIS FIABLE DE LITIO EN
SANGRE
Dr.Oscar
Martinez Azumendi de la Asociación de Psiquiatría
Comunitaria y Salud Mental
• Si no le indican otra cosa, asegúrese de que
al menos 5 días antes del análisis no ha
realizado ningún cambio de dosis o distribución
en la toma de LITIO, ni ha olvidado alguna de las tomas.
• El día antes del análisis tome el LITIO
12 horas antes de la hora a la que le han citado para
la extracción. Por ejemplo, si tiene cita para
“sacar sangre” a las 8 de la mañana, el día
anterior deberá tomar la dosis de la noche a las
8 de la tarde.
• Anote la hora de la última toma de LITIO y la
hora de la extracción de sangre.
• El día del análisis, vaya en ayunas, sin
tomar el LITIO. Después de “sacar la sangre”, puede
desayunar y debe tomar el LITIO si lo hace habitualmente
por la mañana.
GUIA DEL TRATAMIENTO CON
SALES DE LITIO.MANUAL PARA EL PACIENTE
http://www.ome-aen.org/eutimizantes/manualitio.htm